Nos conocimos estudiando Marketing en la Universidad de Murcia. Una mañana de enero de 2025, desayunando en una cafetería, nos quedamos mirando el local: gente entrando y saliendo, llamadas que nadie cogía, la camarera apuntando reservas en una libreta entre mesa y mesa. Y las conversaciones alrededor eran lo mismo: papeleo, citas que se pisan, horas perdidas en tareas que no aportan nada.
Ese desayuno se convirtió en una obsesión: contar cuántas horas pierde un negocio normal cada día en cosas que una máquina haría mejor. La respuesta nos pareció escandalosa. En octubre de 2025 nació Novantin para devolverlas.
Nuestra misión es simple: que cualquier empresa, sin equipo técnico, use la IA con criterio, con resultados que se miden y cumpliendo la normativa. Lo demás es ruido.
«La IA no va de tecnología. Va de devolverle horas a la gente que lleva un negocio.»