De la foto o el PDF al asiento en tu contabilidad: proveedor, importes, IVA y vencimiento extraídos solos, con revisión humana cuando algo no cuadra.












Cada factura tecleada a mano son minutos perdidos y una ocasión de equivocarse: un dígito bailado en el IVA, un vencimiento que se pasa, un proveedor duplicado. Multiplícalo por todas las de un mes y sale un sueldo parcial dedicado a copiar papeles.
La digitalización con OCR e IA lee la factura como la leería tu administrativo (venga como venga: foto, PDF, email), extrae los campos, los valida y crea el asiento en tu ERP. Y con VeriFactu llamando a la puerta, tener esto ordenado deja de ser opcional.
Email, foto de móvil, PDF o carpeta compartida: las facturas se recogen solas de donde lleguen.
El proveedor manda su factura al email de siempre y ya está dentro del circuito. Nadie la toca.
Proveedor, número, fechas, base, IVA, retenciones y vencimiento, aunque cada factura tenga su formato.
La factura del autónomo hecha en Word y la del mayorista con 40 líneas se leen igual de bien.
Umbral de confianza configurable: lo seguro pasa, lo dudoso espera una revisión de un clic.
Un total borroso en una foto se marca en ámbar; tu administrativo lo confirma en segundos y aprende para la siguiente.
Integración con tu contabilidad (Holded, a3, Sage, Odoo o la tuya): cuenta, plazo y adjunto incluidos.
El asiento entra con la factura original enlazada: la inspección de dentro de 3 años se resuelve en un clic.
Registro y trazabilidad alineados con la normativa de facturación que ya está en calendario.
Cuando VeriFactu sea obligatorio, tu circuito ya cumple: sin sustos ni migraciones exprés.
Alertas de pago antes de que venzan y detección de duplicados que evita pagar dos veces.
La factura duplicada que el proveedor mandó dos veces se detecta sola. Ese disgusto ya no ocurre.
Cuatro pasos con una regla de oro: si el sistema duda, pregunta. Nada entra mal en tu contabilidad.
Foto, PDF o email: las facturas llegan como lleguen. Sin escanear en fila.
OCR + IA entienden el documento: proveedor, importes, IVA, vencimiento, aunque cada factura sea distinta.
Lo dudoso se marca y lo revisa una persona. La precisión se mide, no se promete.
El asiento entra en tu contabilidad con su cuenta y su plazo. Listo para pagar.
El mes de cierre sin montañas de papel: las facturas de todos los clientes entran solas.
Albaranes y facturas de decenas de proveedores cuadrados sin teclear.
Las facturas de bebidas, alimentación y lavandería fotografiadas y contabilizadas desde el móvil.
Cada obra con sus costes imputados al día: sabes el margen antes de acabar.
Proveedores sanitarios y consumibles con vencimientos que no se escapan.
Si alguien pierde tardes tecleando papeles, este circuito se paga solo.
Mueve los controles con tus datos reales. La cuenta la haces tú.
Estimación orientativa sobre tus propios datos: horas = facturas × % manual × minutos. No es una promesa comercial. Los errores de tecleo que se evitan no están ni contados.
El piloto se hace con tus facturas y se mide delante de ti.
Lo dudoso siempre pasa por una persona. Tu contabilidad, limpia.
Documentos cifrados, accesos controlados y registro de cambios.
Equipo de Murcia, trato de cercanía y sin tecnicismos.
Todos tus documentos clasificados, archivados y encontrables.
Ver servicioEl almacén que avisa antes de quedarse a cero.
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